sábado, 26 de febrero de 2011

DOMINGO RODRÍGUEZ SOMOZA, PRIMER OLÍMPICO VALLISOLETANO


Según el libro Olímpicos Vallisoletanos de José Miguel Ortega (Ayuntamiento de Valladolid, 1992) el primer deportista olímpico nacido en la provincia de Valladolid fue el futbolista hispanosuizo Adolfo Mengotti Arnáiz (1901-1984), quién jugó con la selección helvética en París 1924 y ganó la medalla de plata. Los primeros olímpicos vallisoletanos en representar a España (siempre según el citado libro) serían Marcelino Gavilán Ponce de León y Ángel León Gonzalo en Londres 1948.
Tras recopilar a todos los olímpicos españoles en un libro cuya primera parte (Olímpicos Españoles I. De los Orígenes a 1936) está a punto de ver la luz, estoy en disposición de afirmar que el primer deportista vallisoletano en unos Juegos Olímpicos fue el Alférez de Infantería Domingo Rodríguez Somoza, nacido en Castromonte (Valladolid) el 4 de agosto de 1885.

Domingo Rodríguez Somoza formó parte del equipo de tiro que participó en Amberes 1920, le acompañaron los también militares José Bento López, Luis Calvet Sandoz, Antonio Bonilla San Martín, Antonio Vázquez de Aldana y Fernández, Antonio Moreira Montero, León Villarín Cano, Ángel Pradel Cid, Ignacio Estévez Estévez y Emilio Domínguez Domínguez y el “paisano” José Maria Miró Trepat. Rodríguez Somoza compitió en 6 pruebas por equipos: fusil de guerra, 300 metros de pie (14º); fusil de guerra, 300/600 metros tendidos (12º), fusil de guerra, 300 metros tendidos (7º), fusil de guerra, 600 metros tendidos (13º), arma libre 3 posiciones (11º) y carabina, 50 metros de pie (9º).
La participación española en tiro había despertado algunas expectativas y recibió duras críticas en la prensa (ABC, 11 de agosto de 1920), se recriminaron los excesivos gastos en dietas, viajes, etc. y la avanzada edad de algunos de nuestros representantes (Vázquez de Aldana tenía 59 años). Pesaron mucho las ausencias por motivos personales de dos de los mejores tiradores (Julio Castro del Rosario, campeón del mundo en 1912, y Antonio Micó).

Tras su aventura olímpica Domingo Rodríguez Somoza tuvo una experiencia mucho más difícil: luchó en la Guerra de Marruecos durante dos años (1921-1923) y fue condecorado por su valor con la Cruz de 1ª Clase del Mérito Militar, entre otras distinciones y reconocimientos. Fue instructor de tiro hasta su retirada del Ejército en 1931 con rango de Teniente.
Su hermano menor Juan Rodríguez Somoza también fue un militar de prolongada carrera y un gran tirador: campeón del mundo en Granada 1933. Con ocasión de este triunfo recibió un homenaje en Castromonte y una calle del pueblo lleva su nombre. Algunas bases de datos confunden a los dos hermanos y atribuyen a Domingo el Mundial de 1933…

Al iniciarse la Guerra Civil el Teniente Rodríguez Somoza reaparece en escena para integrarse en el Comité de Guerra leal a la República en Santander.
Alguna base de datos en Internet da el 11 de marzo de 1968 (sin mencionar el lugar) como fecha de defunción de Domingo Rodríguez Somoza, es un dato que no hemos podido certificar documentalmente.
En todo caso queda reseñado que el tirador en Amberes 1920 Domingo Rodríguez Somoza (Castromonte, 1885) es el primer olímpico de la provincia de Valladolid y (aplicando la división autonómica de la actualidad) de Castilla y León.

Fuentes consultadas:
"Hoja Matriz de Servicios de D. Domingo Rodríguez Somoza". Archivo General Militar de Segovia.
ABC, Gran Vida, La Vanguardia, El Mundo Deportivo, Madrid-Sport, etc.

© Fernando Arrechea Rivas

sábado, 19 de febrero de 2011

EL MARQUÉS DE VILLAVICIOSA DE ASTURIAS EN PARÍS 1900


Entre los numerosos participantes en los dos torneos de tiro al pichón (Gran Premio del Centenario, disputado el 19 y 20 de junio en el Bosque de Boulogne y Gran Premio de la Exposición Universal, celebrado el 25 y 27 del mismo mes en el mismo lugar) de los Concursos Internacionales de Ejercicios Físicos y Deportes de la Exposición Universal de 1900, hubo dos españoles. Uno de ellos (Pedro Pidal) está considerado por la Academia Olímpica Española, de forma increíble e irracional, como el “primer español en unos Juegos Olímpicos y el primer medallista”. Una placa de mármol en el hall de la sede del COE así lo atestigua… La única explicación que nos queda es que una prima del personaje está en el santoral: Santa Maravillas de Jesús (elevada a la santidad por Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003) y esta influencia familiar en los altares es la única justificación que cabe ya.
Efectivamente, María de las Maravillas Cristina Luisa Ildefonsa Patricia Josefa Caralampia Pidal y Chico de Mendoza (1891-1974) era prima de Pedro José Pidal y Bernaldo de Quirós (1870-1941), marqués de Villaviciosa de Asturias.

Santa Maravillas fue noticia en 2008 por la decisión del Presidente del Congreso, José Bono, de colocarle una placa en el Congreso (por ser hija y nieta de diputados del siglo XIX, y por haber nacido en un edificio del actual perímetro del inmueble de la Carrera de San Jerónimo), como finalmente dicha decisión fue revocada, propongo que la placa sea colocada en la sede del COE junto a la que evoca a su primo como el primer medallista español...
Dicho todo ello con el mayor respeto y sentido del humor, esperando que nadie se enfade y que sea tomado con animus iocandi...

Hablamos, lógicamente, de don Pedro Pidal y Bernaldo de Quirós, marqués de Villaviciosa de Asturias (Somió, Gijón, Asturias 2-11-1870- 17-11-1941), aparecido de la nada como medallista en game shooting (modalidad desconocida de tiro con arco) en un libro de Ferenc Mezö en 1956 e incorporado inmediatamente por el COE a su exiguo palmarés con fervor, sin constatar el dato en ninguna fuente (prensa de la época, libro oficial de la Exposición), ni aplicar el sentido común: no se practicaba tiro con arco en España en 1900.
Lo cierto y verdad es que don Pedro era un habitual en los concursos internacionales de tiro al pichón en la época (con escopeta, siempre con escopeta) y no podía faltar en París, no es cierto que estuviera de turismo en la “Expo” y se apuntara al torneo casi de casualidad. En el Gran Premio del Centenario quedó segundo (21 pichones abatidos), tras el australiano Mackintosh (22) y se embolsó 2.500 francos como premio, mientras que en el Gran Premio de la Exposición Universal tuvo peor suerte y quedó en 33ª posición, con tan sólo tres piezas.
El marqués de Villaviciosa de Asturias fue un destacado personaje de su época: abogado, diputado, senador, escalador (primero en ascender el Naranjo de Bulnes en 1904, en compañía de Gregorio “El Cainejo”), pionero en la defensa de los Parques Nacionales, miembro del primer Comité Olímpico Español fundado en 1905 bajo la presidencia del marqués de Cabriñana… Se casó con doña Jacoba Guillou y tuvieron cinco hijos, el mayor de los cuales, Santiago, también practicó el tiro y llegó a estar inscrito en París 1924, aunque no participó; en ocasiones se les confunde.
El otro español participante del que tenemos constancia era un miembro del jurado llamado De Amézaga, algunas fuentes le consideran francés. Tras consultar los participantes en torneos de pichón de la época estamos en condiciones de afirmar que se trataba de don Camilo Hurtado de Amézaga (1863- Biarritz, Francia, 1941), sobrino del marqués de Riscal, residente en Francia, donde casó con Mercedes Heeren y tuvo dos hijas: Teresa y Catalina. Don Camilo fue 24º en el Gran Premio de la Exposición Universal (4 pichones).
En ocasiones se ha especulado con la participación de otros españoles en estos torneos de tiro al pichón, como el mismísimo Gonzalo de Figueroa y Torres, conde de Mejorada del Campo y futuro marqués de Villamejor, primer representante español en el COI (1902-1921). También el militar Antonio Vázquez de Aldana (olímpico en 1920, en su hoja de servicios consta que había pedido dos meses de licencia en el verano de 1900 para acudir a París) o el conde O´Brien (Enrique Borrás O´Brien, habitual en los torneos de tiro al pichón de la época y vencedor en febrero de 1900 en el de Mónaco). Lo cierto es que manejamos las listas completas de competidores y no aparecen, por lo que debemos descartar su participación.
Debemos reiterar que estos torneos no están considerados como parte de los Juegos Olímpicos de 1900 y que, únicamente el Gran Premio de la Exposición Universal (ganado por el belga Léon de Lunden, Amézaga fue 24º y Villaviciosa 33º) lo fue en alguna época, siempre antes de la reforma del palmarés y el medallero de 1900 efectuada por el COI en el verano de 2004. El Gran Premio del Centenario (en el que don Pedro Pidal quedó segundo) NUNCA ha sido oficialmente reconocido como olímpico, pese al error alucinante de Mezö en 1956, por lo que seguir incluyendo esa supuesta medalla de plata es incomprensible y provoca situaciones como la vivida durante los JJ.OO. de 2008, cuando la medalla número 100 de España fue celebrada antes de hora.

Extracto adaptado de mi libro 1900. La Primera Aventura Olímpica Española.
http://tienda.cihefe.es/articulo/279/1900-La-Primera-Aventura-Olimpica-Espanola
Foto: podio del Gran Premio del Centenario de tiro al pichón. De izquierda a derecha: Murphy (EEUU), Mackintosh (Australia) y Villaviciosa de Asturias (España).
© Fernando Arrechea Rivas

jueves, 10 de febrero de 2011

RICARDO SAPRISSA, PRIMER CENTROAMERICANO EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS


En los últimos números del Journal of Olympic History hemos leído interesantes artículos sobre la discutida nacionalidad de algunos deportistas olímpicos, siguiendo esta línea de debate podemos profundizar en un caso de París 1924: el tenista de la delegación española Ricardo Saprissa Aymà.
Nuestro protagonista nació en San Salvador (El Salvador) el 24 de junio de 1901 de padres catalanes (José Saprissa Llurá, empresario y cónsul honorario de El Salvador en Almería (1) y Carmen Aymà Sagrera). A los 3 años viajó con su madre a la ciudad natal de su familia (Barcelona) para estudiar, pero la trágica muerte de su padre les hizo regresar a San Salvador en 1910.
Como típico sportsman de la época practicó desde su juventud varios deportes, destacando como tenista y ganando para El Salvador el primer campeonato centroamericano frente a Guatemala en 1920. También se aficionó a otros deportes como el béisbol o el fútbol, así como a la caza.
A los 20 años regresó a Barcelona para completar la especialización en ingeniería, aunque por problemas de convalidación de estudios acabó montando una tienda.

En España triunfó en todos los deportes que ya había practicado en Centroamérica y en alguno que descubrió en el Viejo Mundo:
-Béisbol: era un notable catcher y enseguida destacó en este deporte que en la Barcelona de la época era muy minoritario y sólo practicaban “indianos” (catalanes que habían estado en América). (2)
-Tenis: se afilió a la pequeña y elitista Sociedad Sportiva Pompeya, donde rápidamente se convirtió en uno de los mejores jugadores, especialmente en dobles formando pareja con Antonio Juanico. En 1923 y 1924 fueron campeones de Cataluña y de España y era lógico (al margen de las dudas sobre su nacionalidad) que fueran seleccionados para los JJOO de París. La ausencia de Juanico en los Juegos modificó sus planes y Saprissa formó pareja en dobles masculinos con Eduard Flaquer y en dobles mixtos con Rosa Torras.
Con Flaquer superaron dos rondas, venciendo a los portugueses Casanovas y Castro-Pereira por w.o. y a los japoneses Fukuda y Honda por 6-2, 6-3 y 6-3, cayendo en 3ª ronda frente a los sudafricanos Condon y Richardson por 6-2, 6-3 y 6-1 y recibiendo duras críticas de la prensa española por ello.
En dobles mixtos junto a Rosa Torras (primera mujer española en unos Juegos junto a Lilí Álvarez) fueron derrotados en la primera ronda por los italianos Umberto de Morpungo y Giulia Ferelli por 6-3 y 10-8. (3)
Saprissa también representaría a España en la Copa Davis. En la eliminatoria contra Bélgica disputada en Amberes del 2 al 4 de mayo de 1930 jugó (y ganó) el partido de dobles formando pareja con Enrique Meier. Derrotaron a los anfitriones De Borman y Ewbank por 6-1, 4-6, 1-6, 8-6 y 6-3 y España ganó la serie 4-1. (4)
-Hockey sobre hierba: este deporte lo descubrió en España y le cautivó de forma especial, llegando a decir que era su favorito. Se convirtió en uno de los mejores delanteros del país y en la estrella del Pompeya. Tras la desaparición de la sección de hockey de dicho club en 1924 pasó al Real Club de Polo, en cuyas filas conquistó los Campeonatos de España de 1924 y 1925.
Con la selección española jugó varios amistosos entre 1924 (España 0- Bélgica 5) (5) y 1929 (Torneo Internacional de Barcelona con motivo de la Exposición Universal: España 3- Francia 0, España 3- Austria 0 y España 0- Alemania 1) (6).
Abandonó la práctica habitual de este deporte en 1925 (aunque regresó para algunas exhibiciones y para el importante Torneo Internacional de 1929) por problemas físicos en las rodillas y ausencia material de tiempo para compaginar tantos deportes y una vida laboral
Precisemos que (con excepción de la temporada 1928/29 en la que aceptó un contrato profesional del RCD Español por dificultades económicas) Saprissa fue siempre amateur y defendió esa concepción romántica del deporte. Una caricatura del semanario humorístico deportivo catalán Xut presentaba al célebre guardameta Ricardo Zamora como símbolo del profesionalismo rindiendo pleitesía a Ricardo Saprissa como adalid del amateurismo bajo la leyenda: “Jo et beneixo Saprissa! T´has perdut catorze quilòmetres de calderilla, però ets feliç. Que el teu exemple tingui imitadors, perquè els professionals poguem repartir-nos-en més”.(7)
-Fútbol: fue el deporte que le reportó más popularidad, destacando sus años en el RCD Español de Barcelona (1922-1932). Como defensa derecho, junto al mítico guardameta internacional Ricardo Zamora y el defensa izquierdo Conrad Portas formaron una de la mejores defensas de la época.
Entre sus títulos destacan dos Campeonatos de Cataluña y la Copa del Rey de 1929 (Español 2- Real Madrid 1). Fue capitán del equipo y destacó por su fair play (nunca fue expulsado ni amonestado) (8).
Nombrado Presidente Honorario del RCD Español en 1932, cargo que conservó hasta su muerte. También jugó varios amistosos con la selección catalana.
Entonces, si tan brillante defensa era: ¿por qué no jugó nunca con la selección española de fútbol?.
Algún periodista reclamó su presencia en el equipo nacional, pero nunca fue convocado. ¿El motivo?
El historiador del RCD Español Juan Segura Palomares nos dio la respuesta en 1974: “Como futbolista era extraordinario. Si no llegó a vestir la camiseta del equipo nacional, fue por su nacionalidad, de la que jamás renegó, pese a su gran amor a España”. (9)
El mismo Saprissa nos recordaba en una entrevista de 1931 que él no era español: “Pues porque allí (en El Salvador) nací. Vine a Barcelona cuando tenía tres años y a los diez volví a MI PAÍS para estudiar la carrera. A los diecinueve, con el ánimo de ampliar mis estudios, regresé a España…” (10).
Prueba definitiva de que era ciudadano salvadoreño y lo siguió siendo mientras vivió en España es su pasaporte expedido en el Consulado de Barcelona el 23 de mayo de 1928 (11).

Pero si pudo jugar con la selección española de hockey sobre hierba en varios amistosos y representar a España en tenis en (nada más y nada menos) que los Juegos Olímpicos de 1924 y la Copa Davis de 1930, ¿por qué razón no podía jugar con la selección de fútbol?
La respuesta no es sencilla, en los años 20 el concepto de nacionalidad y de representación internacional de las selecciones nacionales no era el mismo de la actualidad y estas cuestiones variaban según el deporte, el tipo de competición y la época. Probablemente el caso de Juan Errazquin influyó en el hecho de que Saprissa no llegara a ser convocado nunca.
Juan Errazquin (nacido en Leones, Argentina en 1906 de padres vascoespañoles) era un delantero del Real Unión de Irún que defendió la camiseta de España en 6 amistosos entre 1925 y 1928, siendo convocado por el seleccionador Berraondo para los Juegos Olímpicos de Ámsterdam. El problema llegó al solicitar el Comité Organizador los pasaportes a los jugadores y comprobar estupefactos que Errazquin era ciudadano argentino. Le negaron la inscripción pese a las promesas de la delegación española de que le tramitarían de urgencia un pasaporte español. (12)
Este caso ejemplifica que los usos y costumbres respecto a la nacionalidad de la época eran muy flexibles y el caso Errazquin pudo significar un antes y un después.

No fue Saprissa el único olímpico español nacido fuera de España en esa época, en las primeras expediciones encontramos a varios deportistas nacidos en Cuba (José Bento López) o en Filipinas (Manuel Toledo Coca, César Miguel de los Reyes, Julio Castro del Rosario), cuando dichos territorios aún eran posesiones coloniales. También a otros deportistas españoles nacidos en el extranjero por motivos accidentales (por ejemplo la célebre tenista Lilí Álvarez, nacida en Roma).
Pero no hay otro caso sobre cuya nacionalidad tengamos tantas dudas razonables.
En sentido contrario tenemos a varios deportistas nacidos en España (o inscritos como ciudadanos españoles al nacer) compitiendo por otras naciones en los primeros JJOO (13):
Por Francia: el ciclista Fernando Sanz y Martínez de Arizala (hijo no reconocido del rey Alfonso XII) en 1900 y los gimnastas del Oranesado (Argelia) Joseph Martínez, Antoine Costa, Robert Díaz, Louis Ségura y Marcos Torres en el periodo 1900-1920.
Por Argentina: los atletas Juan Bautista Pina y Serafín Dengra en 1928.
Por Suiza: el futbolista Adolphe Mengotti Arnáiz (1924).

En 1932 Saprissa abandona España y se instala en otro país centroamericano (Costa Rica) donde su hermano tenía negocios.
Allí sigue jugando al fútbol (en el Orión) y practicando tenis (representó a su nuevo país de adopción en los Centroamericanos 1938 y ganó el Torneo regional en 1946 contra, precisamente, El Salvador) y es seleccionador de fútbol costaricense en los Juegos Centroamericanos de 1935 y 1938 y en los Panamericanos de 1951. (14)
Fue cofundador del Deportivo Saprissa en 1935 y el estadio de dicho club lleva su nombre desde 1972.
Ricardo Saprissa Aymà falleció en Alajuela (Costa Rica) el 16 de agosto de 1990.
Representante internacional de tres países (El Salvador, España y Costa Rica) en tres deportes (tenis, fútbol y hockey sobre hierba), su figura es recordada en Costa Rica por el club y el estadio que llevan su nombre y entre los aficionados del Espanyol más veteranos o con más interés por su historia, pero es un perfecto desconocido en general. (15)

El debut olímpico de las siete repúblicas de América Central se produjo en:
-Panamá (1928, Adán Gordon Jr. en natación)
-Guatemala (1932, Antonia Matos en competiciones artísticas, primeros deportistas en 1952)
-El Salvador (1932, Pierre de Matheu en competiciones artísticas, primeros deportistas en 1968)
-Costa Rica (1936, Bernardo de la Guardia en esgrima)
-Nicaragua (1968)
-Honduras (1968)
-Belice (1968)
En consecuencia, debemos concluir, que el ciudadano salvadoreño Ricardo Saprissa Aymà (participante en tenis con la delegación española en París 1924) es el primer deportista olímpico de la República de El Salvador y de todo el istmo centroamericano.

(1) Guía oficial de España. Ediciones de 1907 a 1915. José Saprissa continuó apareciendo como cónsul de El Salvador en Almería en varias ediciones de la Guía posteriores a su deceso.
(2) Pastor Pacheco, José Antonio. Ricardo Saprissa. El Campeón Total. Su Vida y Legado. Ediciones Jadine, San José (Costa Rica), 2010. Pág. 26.
(3) La Jornada Deportiva, 28 de julio de 1924. Pág. 18.
(4) La Voz, 6 de mayo de 1930. Pág. 7.
(5) Gran Vida, 1 de abril de 1924. Pág. 13.
(6) Gran Vida, 1 de diciembre de 1929. Pág. 8.
(7) “¡Yo te bendigo, Saprissa! Te has perdido catorce kilómetros de calderilla, pero eres feliz. Que tu ejemplo tenga imitadores, para que los profesionales podamos repartirnos más”.
(8) El Mundo Deportivo, 9 de febrero de 1996. Pág. 21.
(9) Segura Palomares, Juan. Historia del R.C.D.Español. Gran Enciclopedia Vasca, Bilbao, 1974.
(10) Crónica. 8 de febrero de 1931.
(11) Gentileza de Jordi Puyaltó Quintana y José Antonio Pastor Pacheco.
(12) El Mundo Deportivo, 22 de agosto de 1928. Pág.2
(13) Arrechea Rivas, Fernando. 1900. La Primera Aventura Olímpica Española. Edición del autor, 2009. Olímpicos Españoles. (En preparación)
(14) Pastor Pacheco, José Antonio. Op.cit. Págs. 80-105. El Mundo Deportivo, 12 de septiembre de 1956. Pág. 4.
(15) Una muestra de dicho olvido, tristemente ejemplificador de la “memoria histórica” del deporte español, es la información que ofrece la web del Comité Olímpico Español (www.coe.es) dentro del apartado “Olímpicos Españoles”, de Ricardo Saprissa Aymà: “Raimundo [sic] Saprisa [sic]. Fecha de nacimiento: 01/01/1904 [sic]. Lugar de nacimiento: España [sic]. Fallecimiento: Pendiente de asignar. Residencia actual: España [sic]”. Consultado el 10 de febrero de 2011.

© Fernando Arrechea Rivas

sábado, 5 de febrero de 2011

DEPORTISTAS IBEROAMERICANOS EN PARÍS 1900


Si París 1900 contempló la participación olímpica de los primeros españoles fue en Atenas en 1896 donde se vio al primer iberoamericano, el chileno Luis Subercaseaux Errázuriz.
Al menos eso es lo que se afirma desde Chile, basándose esencialmente en el propio testimonio de Subercaseaux a su familia. Entre los historiadores olímpicos no se suele dar credibilidad a esta historia y Chile no está reconocida como una de las naciones pioneras en 1896.
Luis Subercaseaux Errázuriz (1882-1973) fue un diplomático chileno de origen francés y vasco (embajador en España en 1951). Durante los JJ.OO. de 1896 era un adolescente de 13 años y al parecer vivía en Francia; siempre según su testimonio viajó con su familia a Grecia y participó en las pruebas de 100 metros, 400 metros y 800 metros, pero no hay ningún registro que lo demuestre. También estuvo inscrito en ciclismo.
Si no contamos a Subercaseaux, los primeros iberoamericanos aparecen en París; de hecho, el primero aparece el mismo día que el primer español…
Carlos González de Candamo y Rivero (Londres, Reino Unido 1871-1946), hijo de un diplomático y sobrino de un futuro presidente de Perú (Manuel Candamo), acudió a los Juegos (llámale “Juegos”, llámale “Exposición”) de 1900 y participó en las pruebas de florete y espada. Es el primer peruano y el primer iberoamericano y sudamericano (si no incluimos al misterioso chileno de 1896) que participó en unos Juegos Olímpicos; fue el 14 de mayo de 1900, en la gran Sala de Fiestas de la Exposición Universal.
En florete superó la primera ronda, en espada fue eliminado a las primeras de cambio.
También jugó (y ganó, formando pareja con el neerlandés de Haaren) el torneo de dobles con handicap de tenis, no reconocido por el COI. De hecho, Candamo fue un gran tenista y en 1891 jugó el primer partido de lo que ahora conocemos como Roland Garros (perdió con Baignieres 6-5, 2-6 y 6-1), también fue jugador de rugby (campeón de Francia con el Racing Club).
Entre 1909 y 1922 fue miembro del COI y desarrolló una gran carrera diplomática; su firma aparece representando a Perú en el Tratado de Versalles.
En esgrima también debutó el primer argentino en unos Juegos, Francisco Carmelo Camet (1876-1931), más conocido como Eduardo Camet. Debutó en la prueba de espada y llegó hasta la fase final, ocupando la quinta plaza general. En muchas fuentes era citado como francés, aunque en el Journal des Sports del 14 de mayo de 1900 se especifica que era ciudadano argentino.
Su hijo, Carmelo Félix Camet (1904-2007), fue medalla de bronce en florete por equipos en Amsterdam 1928.
Menos conocida es la participación en varias pruebas de ciclismo para profesionales “no olímpicas” de un ciclista argentino llamado Cervera. Lo encontramos en el sprint, en los 3.000 metros con hándicap, en la Course de Primes y en la prueba de tándem, formando pareja con un tal “Oliveira”, sobre el que volveremos más adelante.
Y hablando de brasileños, recientemente el historiador Alain Bouille ha descubierto que el velocista Adolphe Klingelhoeffe (1880- 1956), participante en 60 m., 200 m. y 110 metros vallas, era ciudadano brasileño (su padre era un diplomático).
Otro país iberoamericano que inició su andadura olímpica (y vaya andadura) en 1900 fue Cuba con el gran esgrimista Ramón Fonst Segundo (1883-1959), “el nunca segundo”.
En París compitió con 16 años en dos disciplinas (espada para amateurs y espada para maestros y amateurs) y ganó el oro en la primera y la plata en la segunda, perdiendo frente a su maestro Albert Ayat.
Repitió en San Luis 1904, ganando tres oros (espada individual, florete individual y florete por equipos) e hizo una reaparición sorprendente a los 40 años en París 1924 en las pruebas de espada individual y por equipos sin mucha fortuna, aunque poco importaba, era ya una leyenda y como tal fue recibido en su París.
La última nación hispanoamericana en 1900 fue México, que estuvo representada por tres hermanos en el torneo de polo:
Eustaquio Escandón y Barrón (1862-1933) y sus hermanos Manuel, marqués de Villavieja, (1857-1940) y Pablo (1856-1929) compitieron con el estadounidense William Hayden Wright (1867-1949) en un equipo significativamente llamado "América del Norte" y fueron terceros. De forma sorprendente, esta supuesta medalla de bronce es asignada por el COI a México cuando debería ser para un equipo mixto, puesto que el señor Wright no era mexicano, aunque Mallon y otros así lo consideren.
Los hermanos Escandón también participaron en los otros torneos de polo no reconocidos como “olímpicos” en diversos equipos mixtos.
Otro mexicano residente en París, Manuel de Iturbe, también compitió en alguno de dichos torneos.
En alguna ocasión los hermanos Escandón han sido considerados españoles por su gran relación con nuestro país, pues eran de ascendencia asturiana, Manuel tenía por matrimonio un título nobiliario español y además residieron en Madrid, pero en 1900 eran ciudadanos mexicanos, sin duda.
El marqués de Villavieja (también en la organización y el jurado en 1900) está considerado como uno de los grandes promotores del polo en el mundo.
El ciclista profesional Oliveira, que ya hemos nombrado como acompañante de Cervera en la prueba de Tándem para profesionales, también tomó parte en otras pruebas ciclistas “no olímpicas”: Sprint y 3.000 metros con hándicap.
Su nacionalidad varía según las fuentes: Le Vélo lo considera portugués y Los Deportes brasileño. Al ver su nombre en un campeonato sudamericano deduzco que era de Brasil…
Pero que no se consideren nuestros vecinos lusos ausentes de los Concursos Internacionales de Ejercicios Físicos y Deportes por ser brasileño Oliveira.
Portugal estuvo representado en 1900 por los bomberos de Oporto en la competición de Bomberos Voluntarios de las pruebas de salvamento y socorrismo. Y además ganaron (una copa y 1.500 francos), superando a los ingleses de Lyton y los húngaros de Budapest.
Foto: los hermanos Escandón y Wright (equipo de polo "América del Norte")
Extracto adaptado de mi libro 1900. La Primera Aventura Olímpica Española. http://www.bubok.com/libros/16391/1900-LA-PRIMERA-AVENTURA-OLIMPICA-ESPANOLA